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Amílcar Bermudez, un usuluteco formado en FESA que dio el salto a Firpo

Doris Granados | noviembre 17, 2017

El 17 de noviembre, El Gráfico publicó la nota «el largo camino de un usuluteco para jugar en el Firpo».

Amílcar Bermudez es uno de los pocos usulutecos de cepa pura que actualmente defienden la camisa del Firpo. Acá está su historia.

Amílcar Bermúdez es un joven que soñaba con jugar en el equipo de su departamento y lo logró. El usuluteco ahora defiende los colores del Luis Ángel Firpo y su historia de superación es digna de destacar.

Sus inicios como futbolista fue en las calles de su colonia. Le gusta jugar al fútbol desde los cuatro años de edad cuando descubrió su talento, un don que, asegura, Dios le brinda

El oriundo de Usulután aseguró que descubrió su pasión al futbol desde muy pequeño, cuando obtuvo sus primeros tacos. Comenzó jubando en el Cruz Azul, un combinado dirigido por un familiar que vio talento en el joven futbolista.

EL SALTO
Sin que nadie lo llamara y por sus propios medios, Amílcar decidió buscar otras oportunidades y fue entonces cuando tomó la decisión de ir a la Fundación Educando a un Salvadoreño (FESA), en el municipio de Santa Elena, Usulután. Pidió hacer pruebas y para sorpresa de todos destacó tanto que lo mandaron al internado.

Cuando creía que estaba cerca de lograr su sueño de jugar en el Firpo, Amílcar tuvo que probar suerte primero en la otra esquina del país. FESA lo mandó cedido a la reserva del FAS en el año 2015, cuando apenas tenía 18 años.

“En FAS jugar en la reserva fue algo bonito, una gran experiencia. Eramos un gran grupo y eso fue muy bonito” comentó Bermúdez.

Fue cuestión de tiempo para que Amílcar fuera convocado a un proceso de selecciones juveniles. Su destacado trabajo en las inferiores del equipo santaneco dieron la pauta para que participara con la azul y blanco en categoría sub 20, como el Premundial de Costa Rica.

“Uno siempre desea vestir la azul y blanco, representar a su país. A pesar de quedar eliminados y no llegar a un Mundial, queda un sabor amargo, pero también la experiencia que uno debe sacrificarse más de lo debido por su país”, analizó.

POR FIN AL FIRPO
Fue hasta el año 2016 cuando por fin el destino le daría la oportunidad que tanto deseaba: jugar en Usulután. Pero no era el momento de jugar en el equipo de sus amores, sino más bien, defendería los colores del equipo “Los Toros”, un club con existencia efímera cuya sede fueron los municipios de Concepción Batres y Santa Elena.